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La pandemia del coronavirus ha disparado el interés de vivir en un entorno rural próximo a las ciudades. Hay quien define esta tendencia como una vuelta a los orígenes. Lo cierto, es que la demanda de casas antiguas para restaurar se ha multiplicado en la última década, pero muy especialmente en los últimos meses y tras el largo confinamiento. Según portales inmobiliarios especializados en este tipo de propiedades, los clientes hacen sus reservas online e incluso, dan la primera señal, sin haber visitado siquiera la propiedad. Vivir con más tranquilidad y en contacto con la naturaleza, disponer de una vivienda con finca donde disfrutar del aire libre, o incluso emprender un negocio agropecuario (no en vano los huertos abandonados han vuelto a plantarse y a las tiendas de productos del campo registran ventas históricas) son varios los motivos que empujan a la gente a pellizcarse el bolsillo y adquirir uno de estos inmuebles para hipotecarse luego y afrontar la restauración de los mismos.
Desde luego, oferta en Galicia hay mucha. Debido al despoblamiento, muchas casas e incluso aldeas han quedado abandonadas y en ruinas. Es ocasión de darles una segunda oportunidad. Para quienes no quieran llevar a cabo un proyecto de restauración, siempre pueden comprar las propiedades ya para vivir. Si no, siempre se pueden comprar la casas en ruinas e iniciar la restauración adaptándola a sus propias demandas. En Espacio Cúbico estamos comprometidos con la puesta en valor de nuestro patrimonio arquitectónico. Exteriormente recuperamos y honramos la arquitectura popular, e interiormente se renuevan los espacios cambiando y adaptando los usos a las demandas actuales.
En la actualidad, estamos embarcados en dos proyectos de restauración de dos viviendas típicas del rural gallego. Una en A Cañiza y otra en Vincios (Gondomar).
Próximamente incluiremos fotografías del estado inicial, así como de la evolución de las obras.